La Coach



Conozco a Sara hace más de diez años. Siempre ha sido una mujer auténtica, llena de energía, con un estilo particular para hablar, moverse, expresarse. Aunque hace varios años vive en Barranquilla, hemos estado en contacto por redes sociales y amigos en común. Y ahora hago parte de su grupo de alumnos en sus clases de entrenamiento físico.


Estar con Sara es reírse sin parar. ¡Literalmente! Pasa también en sus clases, las que da por Zoom desde que empezó la cuarentena, que ya va en 4 x 3. Mas de 120 días llevamos en un confinamiento preventivo obligatorio en Colombia, con algunas excepciones, y gracias a Sara – y estoy segura de que hablo por muchos- el ánimo no decae y la buena energía se conserva.

La coach nos mantiene en movimiento y también nos regala chistes y comentarios geniales en medio del sudor que, a veces parece tan doloroso, pero que es absolutamente curativo y necesario para la salud mental. Y es precisamente esto lo que hace que Sara –una vez llega a la vida de alguien- lo conquiste. Su energía es adictiva. Más que entrenar atletas, como a ella le gusta llamarnos a los entusiastas del deporte que asistimos a sus clases virtuales, Sara forma seres humanos felices.

Me pasa siempre que termino sus clases. El sudor me hace arder la cara, tragarme 500 mililitros de agua en lo que dura un parpadeo, a veces incluso sentir náuseas, pero quedo con una sonrisa y una sensación de bienestar que me duran todo el día. Endorfinas le llaman los científicos del deporte, esos neurotransmisores que brincan de neurona en neurona y vuelven una fiesta el cerebro cuando hay un estado de placer que puede ser también doloroso, como el minuto completo de plancha, los benditos escaladores, o los famosos burpees, que a Sara le gusta incluir en sus clases. Pero para mí, la alegría –las endorfinas- llegan también de la admiración que me produce ver a una persona tan conectada con su propósito y tan apasionada por lo que hace. Es una coach en todos los sentidos. ¡Gracias!

Las frases de Sara se me quedan en la cabeza y me ayudan a estar motivada durante todo el día:

“Si no quema no sirve”, “Esta es solo una hora de las 24 del día”, “Es un regalo para el cuerpo”, “No se trata de quemar mil calorías o hacer mil repeticiones, se trata de hacerlo bien”.

Palabras que funcionan en otros contextos, que nos recuerdan que nada llega sin esfuerzo y qué lo mejor de todo es que es un logro propio. Nadie entrena por uno. Pero no todos tienen una coach como Sara que fortalece mente y cuerpo, y nos enseña que la única y verdadera competencia es con nosotros mismos.


Por: Amalia Uribe

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