Reflexiones de un entrenamiento con La Coach

Actualizado: 25 mar 2021

Por: Juan Felipe Correa


Escribo este review hoy domingo 30 de Agosto, día en que participamos en una clase de casi 2 horas con La Coach. Día en que quemé 1.200 calorías en una sola clase. Día en que, sin darme cuenta, superé varias marcas personales y metas propias. Confieso que desde que estaba inscrito en la clase tenía algo de miedo de no lograr cumplir la exigente jornada que nos propuso, pero, precisamente en eso es que La Coach se destaca: en llevar a toda su clase hasta el final. Pero, empecé por el final, vámonos al inicio.


Empezó una inesperada pandemia y la vida nos cambió a todos. Aquellos que "hacíamos ejercicio" nos tocó buscar otras alternativas. Reconozco que no soy un gran atleta, pero, si disfruto hacer ejercicio: iba regularmente al gimnasio y jugaba tennis. Nada más. Y como no hay nada más permanente que una medida temporal, el encierro de 15 días ya va en 6 meses. Empezamos todos a buscar alternativas: que la rutina en Youtube (con comerciales), que hay un live de 30 mil personas a todo dar, que fulano recomienda esto, hasta que, por invitación de mi esposa, encontré a La Coach. Vale la pena aclarar que es la primera vez en mi vida que entreno de manera guiada por un coach y la experiencia no ha podido ser mejor. Me explico:


Sara y Adriana hacen un equipo fabuloso. Logran personalizar el ejercicio aun mediante una pantalla. Eso, aunque suena sencillo, es un gran reto. Están pendientes de absolutamente todo y corrigen de manera positiva

"Pipe, la pared no se va a caer. Pilas pues." 

Entienden que cada persona conlleva un proceso individual, pero logran conectar a 40 con un mismo objetivo

"La meta de hoy es que todos terminemos, cada quien a su ritmo pero todos hasta el final" . 

Trabajan con elementos sencillos (le aclaro algo al lector: la toalla NO es para secar sudor) como un termo de agua, una toalla, unas bandas, una pesa y logran trabajar el cuerpo entero. Presentan ejercicios sencillos, pero sin caer en la monotonía o repetición permanente. Varían las rutinas buscando objetivos puntuales

"La meta es que en este bloque haga 5 repeticiones más que en el anterior. Cada quien las contó y sabe cuantas tiene que hacer"

 E incluso, ofrecen a sus alumnos la oportunidad de elegir las clases (no sabe uno si eso es un favor o un castigo) "Ay qué pecao, escogieron BootCamp." 


Adicionalmente, acompañan cada rutina con una música precisamente seleccionada para ir acorde al mood, lo cual motiva y ayuda. Ofrecen retos en medio del ejercicio, elementos que aportan picante e inspiran a dar un paso o una repetición adicional "Señores, les tengo un reto: un minuto de burpees (y ya uno lleva 48 minutos con el corazón a 180 en promerio)."

 Por si lo anterior fuera poco, hay algo adicional: ambas tienen una actitud ejemplar. Se les nota que disfrutan lo que hacen y lo hacen con amor. Eso lo siente uno desde el otro lado de la pantalla y lo engancha con la clase y con la meta.

Ya llevo 2 meses entrenando y de lo único que me arrepiento es de las 2 clases a las que no fui. Este es el típico entrenamiento que dan ganas de asistir y de tirarla toda en cada clase. 


Puede que volvamos pronto a una nueva normalidad, pero, por el momento, tengo pocas ganas de volver a un gimnasio si desde la comodidad de mi casa puedo igual ejercitarme y lograr mis metas de manera guiada y consciente. Sara y Adriana son el puro ejemplo de la reinvención en tiempos de pandemia y sinceramente espero que sigan con esa energía y vitalidad en cada clase y entrenamiento. Gracias a ambas por hacer de mis entrenamientos mucho más agradables, retadores y emocionantes. Nos vemos el martes a las 630 am. 

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